El aprendizaje se vuelve imposible cuando la información es imperceptible para el aprendiz, difícil cuando se presenta en formatos que requieren un esfuerzo o apoyo extraordinario, y opresivo cuando el contenido refuerza estereotipos o pensamientos deficitarios. Para reducir las barreras al aprendizaje, es fundamental garantizar que la información clave sea igualmente perceptible para todas y todos los aprendices mediante:
- Ofrecer la misma información a través de diferentes modalidades (por ejemplo, mediante la visión, la audición o el tacto).
- Proporcionar la información en un formato que permita ser ajustado por quien la utiliza (por ejemplo, texto ampliable o sonidos que puedan amplificarse), y
- Ofrecer una diversidad de perspectivas (por ejemplo, incorporando una variedad de autores y colaboraciones, así como representaciones auténticas de personas, culturas, historias e identidades).
El uso de múltiples representaciones no solo asegura que la información sea accesible para aprendices con discapacidades sensoriales o perceptuales, sino que también favorece el acceso y la comprensión de muchos otros. Además, brindar a los aprendices la oportunidad de verse reflejados en el currículo (por ejemplo, como “espejos”) y de conocer las perspectivas de otras personas (por ejemplo, como “ventanas”) permite establecer conexiones más auténticas con el aprendizaje y amplía las oportunidades para la construcción de significado.
Invitación a la reflexión: ¿Cómo podríamos aumentar la accesibilidad, la flexibilidad y la diversidad en la forma de compartir la información?