A medida que los países y las comunidades se vuelven cada vez más diversos, es común que los entornos educativos incluyan aprendices que hablan distintas lenguas y dialectos. Por ejemplo, en los Estados Unidos se hablan más de 350 lenguas, y el gobierno federal no designa una lengua oficial. Sin embargo, el inglés académico suele ser percibido como la lengua estándar para el aprendizaje en las escuelas o en los entornos laborales. Como consecuencia, emerge una jerarquía lingüística en la que el inglés estándar ocupa la posición superior, y quienes no lo hablan o comprenden suelen ser vistos como personas con déficit o desventaja.
Es fundamental cuestionar y desmantelar cualquier mensaje, explícito o implícito, que sugiera inferioridad hacia quienes utilizan otras lenguas o dialectos (por ejemplo, el español, el árabe, el inglés vernáculo afroamericano —AAVE—, la lengua de señas americana —ASL—, entre otros). Los países, comunidades y entornos de aprendizaje deben reflexionar sobre cómo se perciben, representan y valoran las diferentes lenguas y dialectos en sus contextos. Esto resulta especialmente importante, dado que el lenguaje está profundamente entrelazado con la cultura, los valores y el sentido de identidad de cada persona.
Ofrecer contenido mediante el uso de múltiples lenguas y símbolos amplía los puntos de acceso al aprendizaje, incrementa la accesibilidad y brinda a los aprendices lingüísticamente diversos una sensación de valoración y pertenencia.
- Facilitar la escucha y la comprensión de diversas lenguas.
- Utilizar subtítulos cerrados y lenguas de señas siempre que sea posible.
- Incorporar subtítulos en más de una lengua.
- Etiquetar los objetos del aula en varios idiomas.
- Fomentar el uso de múltiples lenguas y dialectos para la comunicación, tanto oral como escrita.
- Reconocer que el objetivo de aprender lenguas estándar no es la asimilación ni el monolingüismo.
- Evitar el uso de lenguaje capacitista (expresiones que emplean términos asociados a discapacidades como insultos o connotaciones negativas).
- Evitar el uso de lenguaje y símbolos vinculados con la opresión, la discriminación o la deshumanización.