Una de las acciones más importantes que un educador puede realizar es crear un espacio de aceptación y apoyo para los aprendices, en el que se sientan valorados, acompañados, con agencia y motivados a asumir riesgos, formar sus propias opiniones y participar en el diálogo. Para lograrlo, los educadores deben abordar los posibles sesgos, amenazas y distracciones en el entorno de aprendizaje, tanto de manera explícita como sutil (no evidentes).
Cuando los aprendices deben centrar su atención en satisfacer necesidades básicas o en evitar experiencias negativas u opresivas, no pueden comprometerse con el proceso de aprendizaje. Si bien la seguridad física de un entorno de aprendizaje es, por supuesto, necesaria, también deben atenderse los tipos más sutiles (no evidentes) de amenazas y distracciones. Lo que resulta amenazante o potencialmente distractor depende de las necesidades y trayectorias individuales de cada aprendiz. El entorno de enseñanza óptimo ofrece opciones que reducen las amenazas y distracciones negativas para crear un espacio en el que el aprendizaje pueda ocurrir.
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Crear una cultura de aprendizaje de aceptación y apoyo mediante:
- Explorar cómo los sesgos de educadores y aprendices pueden impactar en el entorno de aprendizaje.
- Generar espacios y formas para que los aprendices compartan los sesgos, amenazas y distracciones que puedan estar experimentando.
- Cultivar una cultura en la que los errores sean parte del proceso de aprendizaje.
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Variar el nivel de novedad o riesgo mediante:
- Tablas, calendarios, horarios, temporizadores visibles, señales, etc., que aumenten la predictibilidad de las actividades y transiciones diarias.
- Creación de rutinas de clase.
- Alertas y anticipaciones que ayuden a los aprendices a prever y prepararse para cambios en actividades, horarios o eventos novedosos.
- Opciones que, en contraste con lo anterior, maximicen lo inesperado, lo sorprendente o lo novedoso en actividades altamente rutinarias.
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Variar el nivel de estimulación sensorial mediante:
- Variaciones en la presencia de ruido de fondo o de estimulación visual, elementos para amortiguar el ruido, número de características o ítems presentados a la vez.
- Variaciones en el ritmo de trabajo, duración de las sesiones, disponibilidad de pausas o descansos, así como en la secuencia y el momento de las actividades.
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Variar las demandas sociales requeridas para el aprendizaje o el desempeño, el nivel percibido de apoyo y protección, y los requisitos de exposición y evaluación pública.
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Reconocer las experiencias negativas dentro de los entornos de aprendizaje y tomar medidas, como acuerdos compartidos u opciones de autorregulación, para que los aprendices se sientan cómodos.