La evaluación resulta más productiva para sostener el compromiso cuando la retroalimentación es pertinente, constructiva, accesible, con consecuencias significativas y oportuna. Sin embargo, el tipo de retroalimentación también es decisivo para ayudar a los aprendices a mantener la motivación y el esfuerzo necesarios para aprender.
La retroalimentación orientada a la acción proporciona comentarios específicos sobre las formas de avanzar y actuar en relación con la meta de aprendizaje. Este tipo de retroalimentación enfatiza el papel del esfuerzo y la práctica, más que la “inteligencia” o la “habilidad innata”, como factores esenciales para guiar a los aprendices hacia hábitos mentales y prácticas de aprendizaje exitosas a largo plazo.
- Ofrecer retroalimentación que fomente la perseverancia, se centre en el desarrollo de la autoeficacia y la autoconciencia, y promueva el uso de apoyos y estrategias específicas frente a los desafíos.
- Ofrecer retroalimentación que enfatice el esfuerzo, la mejora y el logro de la meta, en lugar del desempeño relativo.
- Ofrecer retroalimentación frecuente, oportuna y específica.
- Ofrecer retroalimentación sustantiva e informativa, más que comparativa o competitiva.
- Ofrecer retroalimentación que modele cómo incorporar la reflexión, incluida la identificación de patrones de desafíos o fortalezas, en estrategias positivas para el éxito futuro.
- Ofrecer retroalimentación que incentive la toma de riesgos y presente otras perspectivas o puntos de vista alternativos.