El aprendizaje es un proceso continuo que con frecuencia exige esfuerzo sostenido y determinación. Los aprendices varían ampliamente en la manera en que encuentran inspiración para perseverar ante los desafíos del proceso de aprendizaje, y esta variabilidad puede cambiar según el contexto.
Para sostener el esfuerzo y la persistencia, los diseños de aprendizaje efectivos consideran opciones que favorezcan el establecimiento de metas con sentido y propósito, el acceso a apoyos y andamiajes en torno a objetivos desafiantes, la colaboración y el sentido de pertenencia, así como la retroalimentación continua orientada a la acción.
Estos elementos de diseño en el entorno pueden apoyar tanto a cada aprendiz como a las comunidades de aprendizaje, ayudándolos a conectar con el proceso y a mantener la motivación para avanzar hacia sus metas.