Generar oportunidades para la reflexión individual y colectiva constituye una estrategia clave para desarrollar la capacidad emocional. La mirada del DUA recuerda la notable variabilidad de los aprendices en relación con la metacognición. Algunos poseen una conciencia más desarrollada sobre su progreso hacia las metas y sobre cómo aprender a partir de los errores, mientras que otros se benefician de una enseñanza y modelamiento más explícitos.
Para muchos aprendices, reconocer que están avanzando hacia una meta resulta altamente motivador. En cambio, una de las principales causas de desmotivación es la falta de apoyo para reconocer el progreso, ya sea individual o colectivo. Es fundamental que los aprendices dispongan de múltiples modelos y andamiajes relacionados con distintas técnicas de autoevaluación y evaluación grupal, de modo que puedan identificar y elegir aquellas que resulten más adecuadas para su aprendizaje.
- Utilizar instrumentos, apoyos o gráficos que ayuden a individuos y grupos a recopilar, organizar y representar datos sobre su propio progreso con fines de reflexión y seguimiento.
- Emplear actividades que incluyan mecanismos de retroalimentación y acceso a andamiajes alternativos, como gráficos, plantillas o paneles de retroalimentación, que faciliten la comprensión del progreso de manera clara y oportuna.
- Adoptar protocolos que promuevan la reflexión individual y colectiva.