Un aspecto importante para desarrollar la capacidad emocional es el conocimiento personal que cada aprendiz tiene acerca de lo que le resulta motivador, ya sea de manera intrínseca o extrínseca. Para lograrlo, los aprendices pueden establecer metas personales alcanzables y fortalecer la creencia de que esas metas pueden lograrse. Sin embargo, también requieren apoyo para manejar la frustración y la ansiedad que pueden surgir durante el proceso de alcanzar dichas metas.
El entorno de aprendizaje puede incorporar múltiples opciones que ayuden a los aprendices a encontrar inspiración en el proceso de aprendizaje y a desarrollar confianza en sí mismos como aprendices.
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Utilizar recordatorios, guías, rúbricas y listas de verificación que se centren en:
- Establecer metas de autorregulación como manejar la ansiedad frente a los desafíos.
- Aumentar el tiempo de atención sostenida frente a distracciones.
- Incrementar la frecuencia de la autorreflexión.
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Incorporar tutores, mentores o acompañantes que modelen el proceso de establecer metas personales adecuadas, considerando tanto las fortalezas como las debilidades.
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Apoyar actividades que fomenten la autorreflexión y el reconocimiento de las propias fortalezas para fortalecer la confianza.
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Analizar las expectativas explícitas e implícitas presentes en el entorno y considerar cómo los sesgos pueden generar barreras, como mantener expectativas bajas o asumir que todos los aprendices demuestran compromiso de la misma manera.