Los aprendices difieren ampliamente en las maneras en que navegan y se desplazan por el entorno físico, la información y las actividades. Para reducir las barreras al aprendizaje, es esencial incorporar flexibilidad en los medios de respuesta, navegación y movimiento. Junto con esta flexibilidad, también es necesario reflexionar sobre los sesgos y supuestos relacionados con estas diferentes formas de interacción. Por esto, resulta fundamental valorar la multiplicidad de maneras en que los aprendices participan y encarnan el proceso de aprendizaje.
- Incorporar flexibilidad en los requerimientos de ritmo, tiempo, velocidad y rango de acción motora necesarios para interactuar con los materiales de instrucción, los manipulativos físicos y las tecnologías.
- Ofrecer opciones para responder o seleccionar físicamente (por ejemplo, alternativas al uso de lápiz y papel o al control mediante mouse).
- Brindar distintas opciones para interactuar físicamente con los materiales mediante la mano, la voz, un interruptor único, un joystick, un teclado o un teclado adaptado.
- Incorporar flexibilidad en el diseño del espacio físico (por ejemplo, disposición y ubicación flexible de asientos, control de la iluminación, entre otros).