Muchas instituciones educativas y entornos de aprendizaje tienden a centrarse en herramientas tradicionales, dejando de lado las contemporáneas. Sin una reflexión intencionada sobre las tecnologías actuales, los educadores y diseñadores instruccionales suelen depender de los recursos con los que se sienten familiarizados. Sin embargo, es imprescindible actualizar las herramientas para alinearlas con los contextos y las innovaciones del presente.
Por ejemplo, la inteligencia artificial generativa (IA) se ha convertido en una consideración necesaria al diseñar experiencias de aprendizaje relacionadas con la composición. Confiar únicamente en herramientas tradicionales presenta varias limitaciones:
- no prepara a los aprendices para su futuro,
- restringe el abanico de contenidos y métodos de enseñanza que pueden implementarse,
- limita la capacidad de los aprendices para expresar lo que saben, y, lo más importante,
- reduce la diversidad de aprendices que pueden alcanzar el éxito.
Las herramientas y medios actuales ofrecen un conjunto más flexible, creativo y accesible que permite a los aprendices participar con mayor éxito en su aprendizaje y expresar con claridad sus conocimientos. A menos que el objetivo esté centrado en aprender a usar una herramienta específica (por ejemplo, aprender a dibujar con compás o manejar un software de programación determinado), los entornos de aprendizaje deberían incorporar una variedad de opciones para la construcción, la composición y la creatividad. En un ambiente donde se disponga de diversas herramientas, los aprendices pueden explorar y elegir aquellas que mejor se ajusten a sus preferencias y a los objetivos de la tarea.
- Utilizar correctores ortográficos, gramaticales y software de predicción de palabras.
- Emplear programas de reconocimiento de voz o dictado, así como grabaciones de audio.
- Usar calculadoras, calculadoras gráficas, programas de geometría dinámica o papel cuadriculado preformateado.
- Proporcionar iniciadores de frases o tiras de oración.
- Utilizar mapas de historias, herramientas de organización de ideas o mapas conceptuales.
- Incorporar software de diseño asistido por computadora (CAD), notación musical o notación matemática.
- Emplear manipulativos matemáticos virtuales o concretos (por ejemplo, bloques base diez, bloques de álgebra).
- Usar aplicaciones web (por ejemplo, herramientas colaborativas, de animación o de presentaciones).