Establecer metas significativas, que sean a la vez desafiantes y motivadoras, constituye una parte esencial del proceso de aprendizaje. Es importante que las metas sean lo suficientemente amplias como para reflejar la visión y la complejidad de lo que se está aprendiendo, pero también lo bastante específicas como para ser claras, objetivas y medibles. Formular una meta permite desarrollar un plan para alcanzarla e identificar las herramientas o recursos que mejor apoyarán el aprendizaje en el camino. Conocer la meta ayuda además a monitorear el progreso, reconocer cuándo es necesario ajustar las estrategias o la dirección, y ofrecer retroalimentación significativa.
- Utilizar indicaciones y andamios que ayuden a estimar el esfuerzo, los recursos y el nivel de desafío implicado.
- Presentar modelos o ejemplos del proceso y del resultado de la formulación de metas.
- Emplear guías y listas de verificación que sirvan como andamios para la definición de metas.
- Publicar las metas, los objetivos y los cronogramas en un lugar visible.